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Planta de Nitrógeno Cantarell, junio de 2000 1,200 millones de p3/día

En este texto de David Aguilar Juárez —con fotografías de Pedro Hiriart— se hace un recuento de este importante desarrollo, uno de los más grandes en materia de ingeniería, procuración y construcción, que comenzó a gestarse en 1996.

Sábado, 01 de marzo de 2003 a las 00:00

En junio de 1997, mediante un proceso de licitación internacional, Pemex Exploración y Producción (PEP) asignó un contrato para el suministro de nitrógeno (N2) durante los próximos 15 años a la Compañía de Nitrógeno Cantarell, consorcio integrado por la empresas BOC-Holdings, de Inglaterra; Westcoast Energy, de Canadá; Marubeni Corporation, de Japón; Linde AG, de Alemania, e ICA-Fluor Daniel, México-estadounidense.

El desarrollo de este proyecto es fundamental para mantener la capacidad de producción de petróleo crudo, y para el consorcio representó, entre otras cosas, vencer grandes retos, como obtener el financiamiento privado de mayor magnitud internacional para un proyecto de infraestructura; suministrar servicios de ingeniería, procuración y construcción para los compresores más grandes fabricados en la historia; transportar e instalar el mayor equipo de separación de aire del mundo hasta la fecha en que fuera escrito este reportaje, y desarrollar un proyecto de esa magnitud en un área con restricciones ambientales para evitar afectaciones permanentes.

Para septiembre de 2000, la planta tenía planteado inyectar 1,200 millones de pies cúbicos diarios (p3/día) de este gas, lo que la convertía en la productora más grande del mundo.

El nitrógeno sería inyectado por un tubo de 36” de diámetro con alrededor de 90 km de longitud, en dirección a los campos petroleros del complejo Cantarell. Esto con el fin de mantener la capacidad productiva de la sexta reserva petrolera más grande del mundo, que para ese entonces aportaba el 47% de la producción nacional.

El desarrollo integral de las instalaciones fue llevado a cabo por ICA-Fluor Daniel mediante un contrato “llave en mano” a precio alzado que incluía los servicios de gerencia del proyecto, ingeniería, procuración, construcción y puesta en operación.

La planta está integrada por cuatro módulos de separación de aire, cada uno con capacidad de 300 millones de p3/día; estaciones de compresión de nitrógeno; una planta de cogeneración de energía formada por cuatro turbogeneradores de 400 MW y un sistema de transportación de gas a la plataforma de inyección situada mar adentro.

Sobre el impacto ambiental de la obra, el reportaje subraya que muy probablemente en cualquier otro proyecto de construcción sólo se hubiera necesitado limpiar el terreno; sin embargo, fue desarrollado de manera diferente ya que el consorcio ganador tuvo que cumplir con 214 requerimientos exigidos por Pemex y por la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap). De todos éstos destacó el eficaz control del ruido, el cual no podía ser mayor que 64 decibeles, y que fuera amortiguado con blocks de un pie de grosor en las paredes de la sala de compresión de aire.

Otra de las exigencias ambientales en las que se hizo hincapié fue en el control de la temperatura de la tubería transportadora del nitrógeno hasta las plataformas de inyección. Para evitar el intercambio de calor entre el tubo y el mar, el grosor de aislamiento de la tubería que atraviesa el agua es de un pie, con lo cual esta transferencia es casi imposible y, por lo tanto, no afectará el entorno marino.

Entre los retos más destacados en la construcción de la planta estuvo el de la planeación integral de cada una de las áreas, disciplinas y etapas de trabajo. El diseño de la planta exigió un alto grado de complejidad, pues buscó afectarse lo menos posible a los predios vecinos; en ocasiones, fueron rediseñados ciertos detalles de la obra para lograrlo.

De igual forma fue necesaria la construcción d



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