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Un mundo en miniatura surge en un antiguo almacén

Desde hace 10 años, Miniatur Wunderland construye réplicas a escala de algunas de las ciudades más tradicionales del mundo.

Miniatur Wunderland Hamburg dos
FOTOGRAFÍA Cortesía Miniatur Wunderland Hamburg

Lunes, 24 de octubre de 2011 a las 16:38
POR Alain Prieto Soldevilla

CIUDAD DE MÉXICO — A finales de 2011, Miniatur Wunderland, la maqueta de trenes eléctricos más grande del mundo, comenzará la construcción de una sección que recreará paisajes de Francia y estructuras emblemáticas como la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo. El lugar cuenta con reproducciones de Hamburgo y Las Vegas, y con representaciones reales y ficticias de otras urbes.

Con una inversión que suma ya 12 millones de euros, el proyecto abrió sus puertas en 2001 en la ciudad y puerto de Hamburgo, Alemania. En 2013 iniciará una serie de proyectos que incluirán la reproducción de escenarios naturales y urbanos de Italia y en 2015 de Inglaterra, India, Países Bajos y África, entre otros.

Actualmente Miniatur Wunderland se despliega en un área de 1,300 m2, divididos en ocho secciones que corren a lo largo de tres pisos de un antiguo almacén, entre telones de fondo pintados o fotografías panorámicas que dan profundidad a la exhibición.

El complejo es una de las mayores atracciones turísticas de Alemania; basta ver que en 2010 recibió a su visitante 7 millones y que es dueño de un récord Guinness por ser la mayor maqueta de trenes a escala del mundo.

“Lo que hemos realizado muy pocas personas hace felices a millones por unas cuantas horas. No hay nada más grato para mí que ver miradas felices a diario. Ésta es la realización del sueño de toda una vida”, dice Frederik ‘Freddy’ Braun, padre de este proyecto, quien junto con su hermano Gerrit han edificado este pequeño reino fantástico.

El principio del sueño
Durante un viaje de placer a Zürich, Suiza, Freddy, aficionado desde niño a los trenes a escala, visitó una tienda de modelismo que le trajo recuerdos de su infancia:

Tan especial fue la visita, realizada junto con su ahora esposa Sandra, que decidió dar vida a Miniatur Wunderland. Para echar a andar el proyecto llamó a Gerrit, quien además de ser su gemelo y su mayor crítico, ha emprendido negocios con él, como un sello discográfico y el Voilà, un reconocido club nocturno de Hamburgo.

Mientras que Legoland, ideada por LEGO, el gigante de las piezas de armar, montó parques con atracciones para niños y reproducciones de edificios famosos al aire libre, Miniatur Wunderland recrea ciudades funcionales y 100% ciento ambientadas y comunicadas entre sí por locomotoras eléctricas.

Para crear cada una de las ciudades, en la mayoría de los casos reciben los planos originales de los edificios. “Las personas están felices de verlos reconstruidos y los arquitectos [vivos] son felices porque les parecen monumentos en miniatura”, dicen los creadores.

Ahí está el detalle
Árboles, arbustos, escaleras, banquetas, señales viales, semáforos, postes de luz, cableado aéreo, buzones, casetas telefónicas, diferentes pavimentos, automóviles, barcos, aviones, estacionamientos y personas hacen de esta detallada reproducción un mundo sumamente creíble.

Gracias a un software que diseñó Gerrit, el MiWULight, un día dura 15 minutos dentro de este mundo. Más de 330,000 luces de LED son individualizadas y cambian de intensidad dependiendo de la hora del día. En el centro de control se dirigen las escenas mediante 46 computadoras y más de 200 cámaras para monitoreo de la acción en los distintos países.

Las escenas son cuidadosamente planeadas para que sucedan como una representación del mundo real. Hay bomberos combatiendo incendios, aviones despegando y aterrizando en el aeropuerto de Knuffingen (una ciudad inventada enteramente), barcos navegando, partidos de futbol a estadio lleno y hasta patrullas que detienen autos. Hay una historia visible en cada metro cuadrado.

Aunque la escala general utilizada es 1:87, “algunas otras se intercalan para beneficiar la perspectiva de los espectadores”, aclaran los realizadores.

Algo importante en este sitio es propiciar la felicidad. En palabras de Gerrit: “Cada mañana me despierto con mucho entusiasmo. Casi todo es especial para mí en la creación que hemos construido juntos como una gran familia”.

La administración compra parte de las figuras, pero también fabrica desde cero en un porcentaje muy alto en los talleres de la empresa, que incluyen artesanías, mecatrónica, electrónica, carpintería y construcción.

Para lograrlo, Miniatur Wunderland cuenta con un equipo de 230 personas. La mayor parte son artesanos alemanes de diferentes oficios, pero además hay un arquitecto y algunos ingenieros. De hecho, también forma parte del personal un electricista uruguayo.

El equipo de trabajo también se encargó de diseñar el restaurante, la tienda de recuerdos y el área de juego, así como los talleres y las oficinas, todos a escala natural.

Perfectas imperfecciones
Como en toda ciudad, los materiales envejecen, las fachadas se ensucian, las calles se deterioran y se reparan, las tejas se desgastan y se manchan, la hierba ‘crece’ aquí y allá, representada entre las baldosas y adoquines en forma aleatoria. Esto da la impresión de que llevan un buen tiempo ahí. Incluso hay graffiti, como una de las expresiones que ya forman parte del paisaje citadino.

Este concepto permite que los objetos a escala adquieran realismo, evitando la rigidez de una maqueta idealista como las que suelen realizarse para presentar y vender algún proyecto arquitectónico.

De todo sucede en algún lugar de la maravillosa tierra en miniatura: tráfico, un poco de desorden casual, obras públicas en proceso, un concierto masivo al aire libre, o un grupo de personas que espera un tren.

Parecido a la filmación de una película, los ‘extras’ son coordinados, caracterizados y vestidos para cada ocasión. A cualquier sitio que se dirija la mirada, las figuritas, aunque inmóviles, sugieren realizar trabajos o simplemente pasean con ropa para la ocasión. Algunos de los personajes son chuscos, ya que pueden encontrarse pingüinos con maletas, perros persiguiendo salchichas o una abeja gigante con pasajeros que aterriza en el aeropuerto entre modelos exactos de aviones comerciales con los logos de Lufthansa o American Airlines, por ejemplo.

Aunque Miniatur Wunderland ha recibido ofrecimientos para convertirse en una franquicia y exportarla a muchas partes del mundo, los hermanos Braun han previsto continuar en Hamburgo hasta el 2020, año en que estiman saturarán todos los pisos de su edificio. “De momento nos concentramos sólo aquí; no queremos convertirnos en una operadora anónima”, concluyen.



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