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Vallas publicitarias, ¿dinero fácil para los constructores?

Las vallas publicitarias se sirven de las construcciones en proceso para sostener su negocio, al amparo del desinterés político.

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FOTOGRAFÍA Prometeo Lucero





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Viernes, 21 de diciembre de 2012 a las 06:00
POR Javier Rodríguez C.

CIUDAD DE MÉXICO — Hace 12 años que las vallas publicitarias tapizan el Distrito Federal y las principales ciudades del país. Desde que este tipo de publicidad exterior empezó a aparecer como maleza sobre las banquetas en México, ha traído consigo una serie de problemas urbanos que van desde la contaminación visual y la invasión de espacios públicos hasta la incidencia en 14% de los accidentes viales en la capital del país.

Al amparo de una ley que opera en la Ciudad de México, los principales empresarios de las vallas publicitarias –Grupo Vallas, fundado por Mariano Menéndez y ahora dirigido por su socio Pablo Martos; Grupo Rentable, de Ricardo Escoto– operan su negocio con reglas poco precisas para con los constructores, ya que las obras en proceso son algunos de los lugares 'regulados' para exhibir este tipo de anuncios publicitarios.

Lo que en primera instancia suena como una doble conveniencia, al 'ahorrar' al constructor el costo de una barda exterior en un proyecto en construcción, y el beneficio para quien la pone de usufructuar el espacio, puede devenir en infracciones, adeudos y responsabilidades administrativas, pues cuando las vallas no cumplen la reglamentación, la ley no sólo contempla sanciones para la empresa de publicidad exterior, también para el que contrata el anuncio y para el dueño del inmueble o desarrollador del proyecto.

Del otro lado de la historia, están los funcionarios delegacionales y capitalinos que, por una parte, prestan poca atención al problema que generan las vallas, pero que se beneficiaron de este tipo de publicidad en el pasado periodo electoral.

Constructores, ¿cómplices o víctimas?
Actualmente, el empresario Escoto Núñez estima que hay alrededor de 4,000 vallas, de las cuales 1,500 son de sus empresas (Rentable).

Las construcciones en proceso son lugares permitidos para colocar vallas, es por ello que las empresas de publicidad exterior buscan a constructores y desarrolladores para establecer 'pequeños contratos', que, en el mejor de los casos, incluyen la firma de un documento, aunque en ocasiones se realiza de palabra.

Este modelo de negocios consiste en que la empresa publicitaria cubre una renta al contratante, además de dar el servicio de tapiales. Por ejemplo, Rentable, explica Ricardo Escoto, paga entre 1,200 y 1,500 pesos al mes por valla.
Aunque los precios fluctúan, dependiendo de la ubicación. Emilio Pérez Quezada, presidente del CIPE, asegura que la renta puede alcanzar hasta 7,000 pesos por mes.

Según el artículo 86 de la Ley de Publicidad Exterior, una constructora que tenga en una obra vallas irregulares "se (le) sancionará con multa de 1,500 a 2,000 días de salario mínimo general vigente en el DF, arresto administrativo inconmutable de 24 a 36 horas y el retiro del anuncio a su costa al publicista y al responsable solidario que sin contar con el Permiso Administrativo Temporal Revocable, licencia o autorización temporal respectivo, ejecute o coadyuve en la instalación de un anuncio".

La ley también establece que los anuncios en vallas sólo podrán instalarse previa expedición de la licencia correspondiente y la anuencia escrita del propietario del estacionamiento público, construcción o lote baldío correspondiente, y no antes.
No obstante, al cierre de esta edición, la Autoridad del Espacio Público no había otorgado ninguna licencia para colocar vallas en la ciudad. Por tanto, de aplicarse la ley, todos los inmuebles con vallas estarían en riesgo de sanción.

Consultada por Obras, la empresa Abilia, desarrolladora de complejos habitacionales, explica que nunca ha sido advertida por las empresas publicitarias de que pudieran ser castigados si contravienen la ley con las vallas.

A la par, el director de Z D+A Arquitectos, Yuri Zagorin, asegura que su despacho ha trabajado con Grupo Vallas y Rentable Publicidad. Su experiencia pasa por la discontinuidad en los pagos, así como en la firma de contrato, ya que no siempre lo realizan.

Asimismo, Zagorin relata que en una construcción en la que participó, su empresa tuvo un problema, luego de que la compañía de publicidad no cubrió el pago de la luz que requieren las vallas.



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