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Expertos 'diseccionan' la teoría de la explosión de metano (información actualizada)

Dan los puntos a favor y en contra acerca de la causa que, de acuerdo con la PGR, propició la explosión ocurrida en el complejo de Pemex.

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FOTOGRAFÍA Getty Images





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Martes, 05 de febrero de 2013 a las 17:13
POR Javier Rodríguez Cura

CIUDAD DE MÉXICO — La Procuraduría General de la República (PGR) informó que la explosión del edificio B2 del complejo Torre de Pemex de la Ciudad de México se debió a una fuga de gas metano. Mientras algunos especialistas la avalan, otros hacen saber sus dudas.

"Es totalmente factible" la versión oficial, asevera el consultor y Especialista Certificado en Protección Contra Incendios por la Asociación Nacional para la Protección contra el Fuego (NFPA por sus siglas en inglés), Sección Latinoamérica, José Cavazos Silva.

No descarta que la explosión ocurrida en el complejo administrativo de Pemex se haya derivado de la acumulación de cualquier otro gas como butano, propano, o inclusive vapores de gasolina. Asimismo pudiera conjugarse el desgaste en la infraestructura del edificio.

De las posibilidades de que ocurra una explosión de gas metano, Raúl Salcedo, presidente de Peritos Profesionales de México A.C., argumenta que es un producto inestable, por lo que requiere un especial manejo.

No obstante, considera que "es mínimo el índice de incidentes de este tipo" y generalmente son inminentes y causados de forma natural, pues el gas metano es explosivo e implosivo, de tal suerte que si por causas naturales se expande puede multiplicar su volumen hasta 4,000 veces, "ganando desde luego espacio y desplazando lo que se encuentre a su paso en todas direcciones". Deja claro que todo esto ocurre sin fuego.

Las tres mechas del metano
Las condiciones climatológicas del pasado jueves favorecieron, según Cavazos, la explosión.

La temperatura rondaba los 25ºC. En el último mes sólo en tres días se habían presentado lluvias ligeras (la última el 7 de enero), según el reporte de Conagua y SACM. Esto habría provocado que el drenaje no fluyera tan rápido y originara una mayor emanación de gases, comenta el especialista.

Para que se dé una explosión de este tipo se requieren tres cosas: una cantidad de combustible significativa en una atmósfera o un cuarto cerrado, cierta cantidad de oxígeno, añade Cavazos.

"Lo que falta para que explote es una fuente de ignición, tradicionalmente son dos: o una chispa o una superficie caliente. La chispa puede ser desde una chispa electroestática, como cuando te saludas con alguien y te dan toques, o bien una chispa cuando conectas algo, pero también es suficiente la temperatura de una bombilla eléctrica", explicó el consultor especializado en la prevención de percances derivados por incendios o explosiones en edificios.

Según su experiencia de más de 20 años en prevención de incendios, una explosión de este tipo no resulta tan aislada, surge al conjugarse estos tres factores, aunque si hay fuego, éste es instantáneo, para dar paso a una onda expansiva que puede destruir hasta tres pisos, como lo sucedido el jueves pasado.

Soluciones económicas para prevenir el metano
Sin embargo, Salcedo, argumenta que contrario a lo que se pudiese pensar, los daños por explosión con intervenciones de gases, causan mínimos daños en comparación con otro tipo de explosiones, generalmente se dañan muebles y 'maquillaje' de estructuras, "no las propias estructuras como son castillos, pilotes, trabes, cimientos etc".

Añade que hay múltiples detectores de gases explosivos, desde los más sencillos y económicos, hasta los más sofisticados:

Puntualiza que las empresas especializadas en prevención determinan si hay que monitorear cierta zona y si es útil o necesaria la aplicación de estos dispositivos, generalmente en rondines de seguridad.

Durante las inspecciones se toman muestras de posible rarefacción de ambiente al verter un líquido de agua pura en la zona que se analizará, para que ingrese a una botella el gas ambiental, el cual se analiza posteriormente por un aparato capaz de detectar hasta cuatro gases explosivos mediante una señal luminosa y audible, comenta.

Un peritaje exprés
En cuanto la PGR dio a conocer las causas del incidente, surgieron cuestionamientos en torno a la velocidad del peritaje.

Al respecto, Antonio Silva Tanche, Director Responsable de Obras y Corresponsable en Seguridad Estructural (DRO), asegura que el tiempo depende de las condiciones del lugar en el que ocurrieron los hechos. En el caso de Pemex se llevó a cabo "en un tiempo razonable", explica.

En contraste, Marco A. Méndez Cuevas, Presidente del Consejo Nacional de Egresados del IPN (CNE) calcula que el peritaje para definir si un edificio es seguro y conocer las condiciones del inmueble debe tardar un poco más de una o dos semanas.

Salcedo comenta que el lapso es muy relativo: días, meses o años, como ocurrió en la explosión nuclear de Chernobyl:

"Hay que considerar que la labor y maniobras de sofocar incendios o de rescate de victimas alteran en mucho el lugar de los hechos e irremediablemente se destruyen indicios muy útiles para los expertos, además de la aplicación de agua y químicos para abatir el fuego", ahonda.



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