El Casino de la Selva
La "salvaje" destrucción

Al cierre de esta edición, el Frente Cívico Pro Defensa del casino de la Selva solicitó a la empresa Costco-Comercial permiso para verificar el estado del inmueble.
FOTOGRAFÍA Los murales del casino de la selva, Adrían garcía Cortéz, Manuel Quezada brandi, 1975

Viernes, 01 de marzo de 2002 a las 00:00
POR Yolanda Bravo Saldaña

Casi siempre se denomina como un "hito urbano" al inmueble o conjunto que, dadas sus características arquitectónicas o al contexto histórico o geográfico en que fue creado, representa un símbolo. Es un lugar al que es posible ubicar fácilmente y que, por lo general, se recuerda a la primera invocación. Por décadas, el Casino de la Selva de Cuernavaca fue el sitio de recreo por excelencia para visitantes procedentes de la capital mexicana, y su centro de convenciones -un espacio cultural- era visita obligada de viajeros extranjeros. Hoy, el futuro de este edificio es incierto.

Fue en la década de los treinta del siglo pasado cuando en este lugar se creó para establecer ahí un salón de juegos y, poco después, un pequeño hotel. Con el paso del tiempo fueron creciendo sus instalaciones, de manera que para 1956 el arquitecto Jesús Martí proyectó la remodelación integral del Casino, la cual incluyó un considerable aumento en el número de habitaciones. También fueron construidos un gran salón de fiestas, un boliche y un agradable centro nocturno que, por muchos años, fue el foro de presentación de famosos artistas.

En esa misma década del cincuenta, otro arquitecto, Félix Candela, proyectó para ese hotel sus innovadores paraboloides hiperbólicos para el área del casino (mejor conocidos como "techos de paraguas"), los cuales fueron demolidos hace unos meses con el fin de erigir ahí las bodegas de venta al mayoreo de la cadena de tiendas Costco.

En paralelo a esta destrucción, también sufrieron severos daños los murales del pintor José Renau -sobre la Hispanidad- y del tampiqueño José Reyes Meza -acerca de la historia del mundo y el mestizaje-, así como los de Jorge Flores, que desaparecieran por completo. Cabe mencionar que secciones de estas obras habían sido retiradas para cuando el inmueble fue vendido.

Son muchas y variadas las posturas en torno a la situación del Casino de la Selva. Baste mencionar sólo una: el Consejo Ciudadano para la Cultura y las Artes de Morelos sostiene que Costco "intenta aprovechar la situación para seguir buscando ventajas propias antes que considerar los intereses de la ciudadanía". Sin embargo, no responsabiliza por completo a la empresa sino a las autoridades encargadas de la venta del predio. Sea cual fuere el problema real del inmueble, resulta dramático saber que hemos perdido -en qué proporción quizá no se sabrá sino hasta dentro de algunos años-, un hito urbano del México del siglo XX.



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